Navarra es un buen lugar donde mirar si queremos conocer experiencias, pensadas con buen criterio y ya algunas hechas realidad, de utilización de la biomasa con fines energéticos. Ahí están las calderas de los ayuntamientos de Ultzama, Ochagavía o Ezcároz, o los proyectos de pequeñas plantas de cogeneración de los valles de Roncal y de Aezcua-Salazar.  Todas estas experiencias y algunas otras se expusieron el pasado día 20 de noviembre en Ezcároz en unas jornadas de biomasa forestal organizadas por FORESNA-ZURGAIA

El salón de usos múltiples del ayuntamiento de Ezcaroz estaba a rebosar  y no sólo de profesionales de nuestro sector sino de mucha gente del lugar interesada en como este recurso puede ser una oportunidad para el desarrollo de sus valles.

La política de Navarra en este sentido parece que tiene muchos puntos de acierto: apuesta por la planificación forestal como herramienta imprescindible para poder desarrollar el sector de la biomasa, defiende la mayor coherencia del modelo térmico (o por lo menos el de cogeneración)  frente al eléctrico, plantea la necesidad de implicar a los propietarios de los montes en los proyectos energéticos, de los contratos  a largo plazo de aprovechamiento como forma de asegurar los suministros.

Parece claro cuál es el modelo bueno, ¿tiene sentido una planta eléctrica de biomasa forestal con un 30% de rendimiento?. Siempre será mejor alternativa quemar nuestra biomasa en pequeñas plantas que generan calor que en grandes plantas eléctricas, ¿hay sitio(biomasa) para los dos modelos?. Yo tengo mis dudas.

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